El mal uso de las palabras
A menudo nos confundimos cuando hablamos y utilizamos palabras que no son correctas, esto suele pasar, sobre todo cuando comienzas a utilizar un nuevo idioma. Y no pasa nada, en esta situación, no pasa nada. El problema llega cuando en nuestro propio idioma utilizamos indebidamente las palabras. Esto hace que nos confundamos a nosotros mismos y a los que en ese momento nos escuchan.
En cierto modo es cierto que a las palabras se las lleva el viento, aunque cuando las escribimos o decimos a otra persona que cree en ese momento que son de verdad, hacen más daño del que podríamos llegar a imaginar y cuando llega ese viento y se las lleva, también se lleva consigo algo de la otra persona.
Para esto hay un medio remedio: borrarlas de todas partes donde quedaron escritas. Y digo medio, porque siempre es difícil borrarlas de dentro de ti donde quedaron grabadas, no somos ordenadores, ni siquiera papeles que podemos romper en un momento dado. Somos personas, con cabeza, corazón y alma y esa es la parte, bueno, la mejor parte de nuestro ser.
Se supone que debemos aprender, yo pienso más bien, que lo único que hacemos es vivir y sacar nuestras propias conclusiones que no siempre son acertadas, pero que son nuestras y nadie nos las puede quitar, nadie nos puede hacer pensar de manera diferente y mucho menos con palabras…
Hechos, eso es lo que verdaderamente importa. Hechos tan pequeños que somos incapaces de percibirlos, tan pequeños que no sabemos si ayudan o todo lo contrario, tan pequeños que no los podemos ver…
No hay historia sin moraleja:
aborrezco que la gente hable por hablar